Todos pueden pensar que Uruguay por ser un país laicista, es un país difícil para la pastoral, y sí,  pero en realidad Uruguay tiene un corazón sediento de Dios. La gente lo busca pero no sabe dónde ni cómo. En Uruguay no hay intransigencias ferroviarias tampoco inclemencias climáticas, sin embargo sí hay frialdad de corazón, pero allí está la misionera para dar calor y abrazar con las llamas del amor y misericordia. De este modo trabajamos con la gente.

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Hace poco pasó algo insólito. Una Señora viéndose necesitada de Dios, después de treinta años decidió acercarse a la Iglesia. Ella de joven era catequista, después de casada se alejó. Tuvo sus hijos y estos andaban por mal camino. Uno de ellos era adicto a la droga y otro era homosexual. Viéndose frustrada, una luz interior la trajo nuevamente a la Iglesia. Encontró en la Eucaristía su consuelo y refugio. Actualmente no falta a la Celebración de la Palabra cada día, asiste a la adoración eucarística, y frecuenta la Sagrada Comunión. No se aparta de la protección de Dios y de su amor. Poco a poco va experimentando los frutos de su constante oración. Ahora uno de sus hijos, sintió la necesidad de asistir a la Iglesia y fue. Para ella, esto es sólo acción de Dios.

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Norma MJVV

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