
Nos invitaron a ir de misiones en un pueblo de Caravelí, para preparar a las personas con la novena a la Virgen de Copacabana, patrona del pueblo de Cahuacho. La Sagrada Celebración cada día era a las 7pm, pero antes rezábamos el Rosario con cantos. Durante el día nos dedicamos a visitar las casas. Nos recibieron bien, siempre abiertos a los consejos que les dábamos, exhortándoles a llevar una vida cristiana y a no dejar de lado los sacramentos. Hemos bendecido sus casas, sus animales. E impusimos muchas veces el Evangelio. En nuestras visitas encontramos siete ancianos, cada uno vive su mundo, tiene su historia. Hablamos con ellos, y les hicimos compañía. Uno de estos ancianitos, fue el Señor Hernán. Los vecinos nos decían que tengamos cuidado, pues en su casa hay un perro malo, que siempre muerde. Tocamos la puerta y nadie respondió. Entonces decidimos ingresar. El perro se hallaba echado en el patio, no nos hizo nada. Conversamos con don Hernán y bendecimos su casa y su perro.
Alrededor de las tres de la tarde nos reuníamos en la sala parroquial con los niños que asistían sin haber nosotros visitado las escuelas, pues se nos hizo imposible por la ausencia de clases. Les enseñamos algunos cantos, los preparamos para que lean las lecturas, y les enseñamos a rezar el Rosario. Los niños estaban muy contentos de poder participar. Y finalmente siempre, los juegos. En la Celebración cada encargado de la novena ofrecía flores, velas, y un compartir al final.
En vísperas del día central, vino mucha gente de Lima, Arequipa, y varios residentes de Caravelí. Llegó la banda, ofreciendo sus homenajes a la Virgen y alegrando a la comunidad. La Misa fue a las 7pm, presidida por el párroco de Caravelí, el Rvdo. Padre Jaime. Y el día domingo a las 8am. fue la Santa Misa. Se celebró también un Bautismo de una niña. A las 10am. fue la Misa central. Con M. Magda cantamos a voces, y esto le gustó a la gente.

Al día siguiente, se llevó a cabo la procesión a la ermita. Era una capillita al aire libre, a 1Km de distancia. A la procesión se sumó mucha gente. Los alumnos presentaron su homenaje a la Virgen, poesías, danzas, y cantos. Luego volvimos a la Iglesia.
Al siguiente día, era la segunda procesión. Fuimos a preparar la otra Capilla, al otro extremo del pueblo. Por la lluvia, se había ensuciado. Pero gracias a la ayuda de las personas pudimos sacar el barro, terminamos pronto y bien. Comenzamos así la procesión e íbamos bendiciendo los colegios y los altares que habían preparado con mucho cariño. Muchos aprovecharon en confesarse. Terminamos las misiones con la Santa Misa. Grabándose en nuestras almas esta maravillosa experiencia, pues fueron mis primeras misiones.
Madre Leonor MJVV
Caravelí, junio 2026