Entre los años 1986 a 1990, las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima tenían a cargo la Parroquia del Señor de la Exaltación. Un día las religiosas organizaron un paseo a las afueras de Progreso, cerca del caserío de Ccoñamuro, encontramos un lugar apropiado, un conjunto de rocas y arbustos, ideal para la meditación, con una extensa planicie para poder jugar. Después de acomodar nuestras cosas empezamos nuestra oración como solemos hacerlo. Terminado este tiempo, una de nosotras nos mostró el lugar donde había meditado, diciendo que era un lugar fantástico para hacer una gruta y poner la imagen de la Virgen. Todas compartimos el entusiasmo de la feliz idea y comenzamos a imaginarnos cómo sería la gruta.

En ese entonces los rumores de estragos del Comunismo, llegaban a nuestros oídos. Se sufría la intranquilidad y desconfianza. Justamente en ese año se programó el año mariano. Y para ganar indulgencias era necesario visitar un Santuario mariano. Pero en la prelatura no existía ninguno. Así que, mandamos a confeccionar la imagen de nuestra Señora de la Paz. El grupo parroquial se entusiasmó y se organizó para hacer la limpieza y labrar la gruta con ayuda de ingeniosos peldaños colgantes. Labor de varios días y no de pequeño sacrificio. Por entonces, ya teníamos la imagen de la Virgen en el Templo.

Nuestro anhelo se vio truncado por malos entendidos. Pero el Padre Domingo Raponi nos animaba. Un día dijo estas palabras proféticas: “Esta pampa un día se verá colmada de gente de todo lugar que se reunirá para visitar a la Virgen” Nuestra gente estaba ansiosa por tener ya la gruta de la Virgen, y para animarlos íbamos a visitar sus casas con la imagen. Por entonces, el terror ya cobraba vidas en Progreso.

En enero de 1990 tuvimos la visita del Padre Domingo Raponi. Con él programamos el traslado de la Virgen a su gruta para el 6 de enero. Ese día amaneció lloviendo. Se celebró la Misa en el Templo. Y se esperaba que cesara la lluvia. A las 11 de la mañana aún con lluvia replicaron las campanas para iniciar la procesión. A los pocos minutos de iniciarla, cesó de llover y el clima repentinamente cambió. Proseguimos en medio de cantos y rezos, bajo un sol radiante y el cielo totalmente despejado. Cuando la Virgen quedó instalada en la gruta muchos lloraron de emoción. El Padre bendijo el lugar, rezamos el rosario, y luego nos habló a todos. Se fijó la fiesta para el 13 de mayo para festejar a la Virgen. Y desde ese día, año por año se realizan peregrinaciones hacia el Santuario de la Virgen de la Paz en Ccoñamuro.

Madre María MJVV

Convento Cenáculo Caravelí

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