Para la Cuaresma, debíamos salir de misiones a nuestros pueblos. Debíamos ir al distrito de Capillas. Gracias a Dios tuvimos en Capillas, una profesora muy buena, entregada y entusiasta, quien llevó adelante la catequesis con los niños. Son alrededor de 18 en total, de 4 a 10 años. Normalmente tienen la Catequesis a las 5pm. Pero cuando estamos las “Madrecitas” es a las 4pm.

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Las lluvias continuaban, no son muy intensas en este tiempo (mes de marzo) pero están. Siguiendo con nuestra programación, debíamos ir a un anexo “Tucluche”. Nos encaminamos muy temprano. Para llegar, debemos caminar durante tres horas, es una ruta obligatoria, hay varias familias por el camino y aprovechamos en visitarlas y bendecirlas. Llegamos aproximadamente a las 10 am. Realizamos visitas a domicilio, aunque por causa de las vacaciones varias aún no han regresado, siguen en las estancias.

Al regresar tomamos un camino un poquito más corto, pero espinoso. Hay bastante pasto por la lluvia. Nuestro regreso también es obligatorio por allí porque hay familias a quienes visitar y bendecir. A medio camino empezó a nublarse. Y aunque apresuramos el paso faltando 5 minutos para llegar al pueblo se desató un chaparrón y quedamos mojadas por completo. Eran las 4pm.

Entonces dijimos: nos cambiamos y comenzamos la catequesis a las 4.30 pm. Sin embargo los niños ya nos habían visto e inmediatamente vinieron aunque ninguno se atrevía a tocar la puerta. Empezamos como lo habíamos planificado a las 4.30 pm. Ellos estaban atentos. La Catequesis fue sobre las prácticas de Cuaresma. Les dimos la tarea de preguntar a sus papás ¿Qué era la Cuaresma? Uno de ellos dijo que su papá le había explicado igual que nosotros a ellos. Al siguiente día la tarea fue ¿en qué consiste el ayuno? Uno de los papás había contestado. “Allí sí me cogieron” pues no sabía la respuesta.

Les explicamos en qué consistían las prácticas cuaresmales, el ayuno, la penitencia. Les explicamos que podían ayunar también de palabras inadecuadas. Entonces ellos abrieron sus ojitos, esto era nuevo para ellos. Se propusieron enmendarse, ayunar de palabras inadecuadas para acompañar a Jesús y no colocarle la corona de espinas…Terminada la catequesis vienen los juegos, luego rezamos y nos despedimos. Uno de los niños me dijo: Madrecita, no sé porqué pero nos gusta mucho la catequesis.

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La verdad es que es muy hermosa, no sólo para ellos sino también para nosotras. Luego de las visitas de la mañana a los anexos con varias horas de camino, y a veces con un poquito de hambre, o las inclemencias del tiempo, se ven totalmente opacados por esta recompensa. Las personas quedan llenas de alegría, tienen hambre de Dios. Y los niños nos traen su masca, su canchita, su queso, por iniciativa de cada uno. Te dicen: Madrecita, esto te he traído. Para finalizar uno de ellos nos dijo: Madrecita ¿y cuándo hacen la catequesis para los papás? Con ellos la cosa no resulta tan fácil pero es nuestra siguiente tarea.

Nazaria MJVV

Patmos de Villa de Armas.

 

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