
El pasado 29 de junio, confirmaron sus votos once misioneras de Jesús Verbo y Víctima en la Capilla del Convento Cenáculo de Caravelí. Presidió la Santa Misa el excelentísimo Mons. Ricardo Rodríguez, quien exhortó a la comunidad religiosa a mirar a las hermanas de Bodas con gratitud, pues ellas son como la piedra angular. “Estamos en la fiesta de San Pedro y San Pablo…la debilidad es una riqueza. Dios es el artesano que va trabajando con sus manos. Somos una manualidad de Dios, somos arte de Dios. A Pedro le llama y le dice: ven, a ti te haré pescador de hombres. Pedro será constituido la piedra de la Iglesia….La piedra angular permite a las otras que cumplan su deber. A Pablo de igual manera…y ambos llegan al martirio…Todos tenemos una misión en la congregación. Hoy (refiriéndose a las Madres de Bodas) les van a felicitar pero mañana se acabó. Hay que saber vivir los momentos. Dios comenzó el proceso mucho antes de estos 50 años. Y seguirá trabajando…También ustedes son piedra. Ustedes son la base de la comunidad, pero la piedra originaria es Pedro. Así cada una de ustedes es piedra. No piedra de tropiezo sino de construcción. Hoy la Iglesia les agradece en esta comunidad. Ninguna piedra sobra. Todas tienen una misión.” Continuó: “Miren esa belleza ustedes tienen a Cristo y acercan a la gente a Cristo. Qué bonita misión. Yo pongo en manos de Pedro y Pablo su vocación, la Congregación…ustedes sepan transmitir la sabiduría que tienen. Sigan siendo la roca donde se fundamenta nuestra Iglesia al igual que Pedro y Pablo”.

En la ceremonia recibieron una corona dorada signo de su fidelidad y de que deben alcanzar la corona eterna. Terminada la Santa Misa, Mons. Ricardo, saludó a las religiosas de Bodas de oro junto con sus familiares, llegados a Caravelí de distintas partes del Perú. Ahora ya las religiosas han vuelto a sus centros de misión donde desempeñan su labor de misioneras.

