« Ser pequeñas lámparas del Evangelio que llevan un poco de amor y de esperanza, ésta es la misión del cristiano», dice el Santo Padre Francisco. Esto es lo que hace una MJVV, en el frente misional.

En Andamarca, en el departamento de Junín, una profesora pedía nuestra visita al pueblo de Huancamayo. Pidiendo que vayamos a administrarles los sacramentos, a evangelizar a familias y jóvenes. El problema era que ya teníamos actividades programadas, y… la distancia. Ya que hasta el pueblo de Potreros, se puede llegar en movilidad, pero luego se debe ir caminando unas once horas, o en moto, que demora una hora y media. El camino para llegar al pueblo de Huancamayo es muy delgado, a un lado tenemos un cerro empinado, mientras que para el otro un abismo.

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Cabe resaltar que en nuestra parroquia de San Antonio de Andamarca, existe un 80 % de evangélicos muy aferrados, opuestos al catolicismo. Razón por la cual nos preparamos para la misión rezando la oración a la Santísima Trinidad, pidiendo la intercesión de nuestro padre fundador. Hace ocho años que nadie iba llevando a Dios, a este lugar. Pero llegó la hora de la misión, y las destinadas para ello fuimos M. Luisa y M. Valeria.

Llegamos, no en bicicleta, ni en caballo sino en moto a las alturas de Huancamayo. La gente estaba con ansias de volver a encontrarse con Dios y de recibir el alimento de su Palabra. En efecto, todo estaba preparado la capilla, los estudiantes, los profesores, padres de familia y una sopita caliente, que aunque  era pobre era lo mejor que tenían para las madrecitas. Compartimos el almuerzo con las autoridades del pueblo. Después M. Luisa, reforzó el trabajo de la profesora Mercedes, con tres horas de charla. Sorprendente pero aunque no lo crean, estuvieron todos hasta el final, y sin ninguna muestra de cansancio, al contrario, todos querían escuchar más. Seguidamente realizamos 25 bautismos de niños, jóvenes y adultos que se habían preparado a lo largo del año. Una señora llamada Teresa, había venido caminando durante tres horas de uno de los anexos de Huancamayo, tenía unos 45 años, y se expresó así:  « Dios se acordó de su pueblo»

El tiempo corría, se hizo tarde. En el pueblo no hay fluido eléctrico, sin embargo seguíamos allí bendiciendo, recibiendo el cariño y agradecimiento de aquellos que viven en una zona desfavorable geográficamente, y con pocos recursos. Sin duda alguna, fuimos para ellos esas lámparas, portadoras del Evangelio, llevando a los fieles el amor de Dios a un pueblo lleno de esperanza y de hambre de Dios.

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M. Valeria MJVV

 

 

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1 Comment
  1. Zulema Sánchez

    Deseo contactar a mi amiga ,Luz Falcón ahora Es Madre María Fer.Por favor ayúdenme a contactarla.

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