Madre de un Sacerdote

Era Federico un adolescente cuando su madre Wilhelmine, como buena madre, penetró en los pensamientos de su hijo y le descubrió el secreto de su vocación. Ella lo sabía, pero con el anhelo de dejarle en plena libertad y de no influir en su decisión no le decía nada.

Mas ahora le preguntó directamente y él contestó sin rodeos:  Sí mamá, quiero ser Sacerdote!

Había revelado su secreto, su más profundo secreto, aquello que tanto anhelaba desde que era  pequeño. Más tarde, siendo Sacerdote el mismo Mons. Federico Kaiser narra este momento:

“Ella me hizo algunas preguntas por las que comprendí que había sospechado algo de mi secreto…Al fin tuve que confesar.

Había revelado mi secreto. Siguió un silencio profundo. desapareció la sonrisa que un instante había iluminado el rostro de mi madre. El silencio se me hizo muy largo. Noté que mi madre no me miraba, que su mirada se perdía a través de la ventana en el crepúsculo.  Es que ella también sentía algo así como consagración? Se sentía por Dios tocada y bendecida?… Tal vez veíase de rodillas ante su hijo sacerdote, el que en otro tiempo había jugado sobre sus rodillas. En aquel entonces ella había juntado sus manitas para las primeras oraciones.  Sentía quizá ahora sobre su cabeza las manos ungidas de su hijo?

Nunca me dijo nada de lo que había pensado en aquella hora inolvidable para mí. Todavía veo deslizarse sobre sus mejillas sus lágrimas, pero pronto se controló. Volvió la sonrisa a su rostro, me miró y sólo me dijo: “Bueno, vamos a ver”

Me retiré para dormir. Durante varias horas no pude. Siempre pensando en mi madre. Veía su rostro, su mirada pensativa y perdida en la lejanía, sus lágrimas brillantes… ”

Mucho le debía Mons. kaiser a su Madre. Su vocación, su amor a Dios, su mismo Sacerdocio:

“…antes de mi ordenación sacerdotal cayó enferma mi buena madre y murió. Un Sacerdote amigo de nuestra familia, que había conocido muy bien a mi madre, me escribió expresando su pésame: Usted le debe a su madre, en cuanto a su vocación sacerdotal, mucho más de lo que usted sospecha. Le contesté en estos términos: no sé cuánto sea lo que yo le debo a mi madre, pero estoy plenamente convencido de que yo no vestiría la sotana negra si no estuviese ella ahora con la mortaja blanca… Dios aceptó su sacrificio. Arriba donde está la Reina del Cielo, la Reina de mayo y del Clero, al lado del Sumo Sacerdote Jesucristo, allí lleva también mi madre la corona de aquella gloria que es la más alta con la cual puede ser honrada una mujer, la gloria de ser Madre de un Sacerdote.”

 

 

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Mi Madre, “mi primera y gran maestra de Religión”

El pequeño Fritz, como le llamaban cariñosamente, conoció muy de cerca la misión sacerdotal cuando semana a semana veía al Sacerdote venir a casa, detenerse a rezarle a la abuelita enferma, darle la comunión y ungirla.

Entonces en su almita nació el deseo de ser sacerdote. Esto le llevó a observar detenidamente al sacerdote. Descubrió que en la cabeza del sacerdote brillaba algo así como una moneda.

Un día preguntó a su madre qué era aquello que tenía el sacerdote en la cima de su cabeza.

La madre apurada no sabía qué decirle y  le dijo simplemente que aquello lo tenían todos los sacerdotes. Comprendió que si eso lo tenían todos los sacerdotes y si él quería ser sacerdote entonces también él debía tener eso en la cabeza. Así que buscó un rinconcito de la habitación y se puso a buscar en su cabecita aquello que todos los sacerdotes tienen y qué decepción, él tenía toda la cabecita poblada de cabello. Siendo adolescente reveló a su madre el deseo de consagrarse a Dios mediante la vocación sacerdotal y riendo recordaban su primer gran problema en la historia de su vocación.

En realidad no le fue nada fácil llegar a realizar su vocación a causa de su salud frágil a consecuencia del estrago de la primera guerra mundial. Pero siempre tuvo a su lado a su madre quien le animaba a seguir adelante a pesar de las dificultades.

La madre murió antes de recibir la ordenación sacerdotal pero el Padre Federico  Kaiser sabía muy bien cuánto debía a su querida mamá, decía “yo no vestiría ahora la sotana negra si mi madre no llevara la mortaja blanca”.

Con toda razón  llamaba a su madre  “mi primera y gran  maestra de religión”. De ella aprendió el amor a Dios traducido en las obras tanto grandes como pequeñas.  Con toda seguridad podemos decir que las mamás son los instrumentos de Dios no sólo para darnos la vida física sino más aún la vida del espíritu.

A Dios le decimos: Oh, Dios, tú que conoces el corazón de las madres, recompensa  su entrega, sus trabajos y fatigas con  aquella corona inmarcesible que Tú has prometido.

En el Corazón de la cristiandad junto al Vicario de Cristo

 

Madre María Jacinta, MJVV, es la Superiora General de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima. En octubre del 2017 visitó a las Madres de nuestra Congregación que forman en el corazón de nuestra cristiandad una pequeña comunidad.

La misión de Madre Jacinta -como siempre cuando visita nuestras casas- era de afianzar y renovar en nuestras hermanas la “alegría y entusiasmo en la misión que  Cristo nos ha confiado: “Id por todo el mundo y anunciad la Buena Nueva”.

No podía volver a la Casa Madre en Caravelí sin la Bendición del Vicario de Cristo,  Esta visita que trae una gran bendición para nuestra Congregación, nos trae también un gran compromiso:

“Nuestra oración por el Papa y por sus altas responsabilidades en la Iglesia de Cristo”.

Nuestro Fundador, Mons. Federico Kaiser nos inculcó un gran amor al Sucesor de Pedro, este amor se traduce en oración fervorosa y fidelidad al Vicario de Cristo.

En nombre de todas las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, Madre Jacinta expresó su lealtad filial a Pedro y  su Magisterio de Pastor y de Padre de la Iglesia universal.  Con gran alegría expresó nuestro compromiso de rezar por su Santidad y narró al Santo Padre el Trabajo Evangelizador que desempeñamos en lugares donde no hay Sacerdote Residente.

Al final de la audiencia, el Papa Francisco nos envió su bendición apostólica para seguir anunciando con valentía el Evangelio de la Alegría y nos pidió “Rezar por él”.

¡Gracias Papa Francisco!

¡Gracias Papa Francisco!

Tu visita nos dejó alegres en la Esperanza.

Han pasado ya casi dos meses desde que recibiéramos la visita del Papa Francisco en nuestra patria. Sus palabras, las huellas de su presencia y alegría siguen presentes en el corazón de cada uno de nosotros.

Como Sumo Pontífice, el Papa trajo aquello que es propio de su servicio: “El mensaje de Jesucristo”, un  mensaje de vida, de amor, de esperanza, un mensaje que nos muestra el rostro de un Dios Padre Misericordioso, que nos ama tal como somos y viene a nuestro encuentro en su Hijo Jesucristo. Este mensaje no solo aviva nuestra esperanza, sino que nos interpela en lo más profundo de nuestra alma para perseverar en el Bien y la Verdad, para vivir en la libertad de los hijos de Dios.

Qué impresión se llevó el Papa del pueblo peruano? En una rueda de prensa en su viaje a Roma el Papa dijo:

“Me llevo la impresión de un pueblo creyente, un pueblo que pasa muchas dificultades y las pasó históricamente. Pero una fe que me impresiona, no solo la fe en Trujillo, donde la piedad popular es muy rica y muy fuerte, si no la fe de las calles…   O sea, un pueblo que salió a expresar su alegría y su fe.

Ustedes son una tierra ‘ensantada’. Son el pueblo Latinoamericano que tiene más santos, y santos de alto nivel, Toribio, Rosa, Martín, Juan. De alto nivel. Creo que la fe la tienen muy calada dentro. Yo me llevo de Perú una impresión de alegría, de fe, de esperanza, de volver a andar…”

Es indescriptible el sentimiento que cada uno de nosotros nos llevamos al palpar la fe de nuestra gente. Sin duda la visita del Papa nos dio una gran alegría que avivó nuestra esperanza, pero, nos dejó también una gran tarea: seguir construyendo en los corazones de miles de peruanos la alegría en la esperanza. Seguir adelante en nuestra tarea Evangelizadora, como Sacerdotes, Consagrados, Misioneros activos o Laicos. EL Papa nos pidió “No se dejen robar la esperanza”. Sí, no dejemos que la esperanza desaparezca del lenguaje de nuestros ancianos, de los proyectos de los adultos, de millones de jóvenes y niños que dijeron en la visita del Papa, que el Perú es un pueblo creyente.

No dejemos que, de nosotros, apóstoles y misioneros llamados por Jesucristo, desaparezca la esperanza y el anhelo de construir por Dios un futuro mejor, un mundo más cristiano.

¡Sigamos adelante, sigamos construyendo un mundo donde reine Dios!

¡Sigamos construyendo la esperanza!

 

 

 

Un mes de Familia Kaiserina

En un clima de Alegría y Familia Kaiserina, en el mes de Febrero se llevó a cabo en Caravelí – Perú, la reunión anual de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima que trabajan en los centros de misión en Perú y Chile.

Después de once meses de trabajo en lugares que no tienen sacerdote residente, las Misioneras de Caravelí acostumbran reunirse por un mes. Esta reunión anual tiene por objetivo principal recuperar las fuerzas corporales y espirituales que les permite seguir adelante en la misión que Cristo les ha confiado.

Por esto, en este mes se realizaron los Ejercicios Espirituales, que este aňo tiene el título: “Teología Mística”. Este retiro fue dado por primera vez por Mons. Federico Kaiser (Fundador de la Congragación) y fue una alegría para todas volver a escucharlo.

Durante este mes se compartieron  muchas cosas en común: “Experiencias y anécdotas de la vida misionera;  los nuevos retos, proyectos y desafíos que una Nueva Evangelización implican, etc.” También se realizaron cursos teológicos y prácticos muy útiles para la labor evangelizadora.

Cada una de las Misioneras volvieron a sus centros de misión con mucha alegría y fuerza para seguir trabajando por Dios y sus hermanos más necesitados.

Dos Espíritus en lucha

Dos Espíritus en lucha

Hoy, más que nunca, dos espíritus están luchando por nuestra alma y persona y quieren apoderarse de nosotros: el Espíritu Santo y el espíritu malo, es decir: el Divino y el espíritu diabólico.

Ninguno de los dos nos va a conquistar por la violencia. El uno, no lo hará por no querer, el   otro, por no poder. El Espíritu Santo ama y respeta nuestra libertad; pero no quiere forzarla. El espíritu malo odia y detesta nuestra libertad; pero no puede forzarla. Nuestra libertad es intocable: los dos espíritus lo saben.

El Espíritu Bueno está en los que siguen a Jesús: Él es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14,6);

 

¿y el de los malos?, dice el Señor:

“vosotros sois de vuestro padre  el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él…” (Gen 3,1-7).

Si el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Ro 5,5), vivamos conformes a Él.

“Porque el misterio de la impiedad ya está actuando con toda clase de señales, prodigios engañosos y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado”1Tes. 2,7ª.9, no nos podemos cruzar de brazos Entonces: ¿Qué hacer? Que todo bautizado se arme con la armas de la Luz: Biblia y Cruz “aprovechando bien el tiempo presente porque los días son malos” (Ef. 5,16).

 

Editado por: M. Graciela MJVV