¿Quiénes somos?

Nosotras

Nos llamamos Misioneras de Jesús Verbo y Víctima.

Nuestro Fundador es el Obispo Monseñor Federico Kaiser.

El llegó al Perú en 1939, y en 1957 fue nombrado Ordinario de la nueva Prelatura de Caravelí – Perú, una jurisdicción de 30,000 Km2, con unos diez sacerdotes y ninguna religiosa.

Forzado por esta realidad, fundó en 1961 nuestra Congregación, que desde 1982 es de Derecho Pontificio.


¿Dónde trabajamos?

Actualmente en el Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile.

Los lugares y regiones sin Sacerdote residente son el campo exclusivo de nuestro apostolado. Allí la gente se queja: “Somos los olvidados”.

Un Sacerdote ambulante llega a esos lugares tal vez anualmente. Hemos hallado un pueblo donde las personas más ancianas nunca habían visto un Sacerdote. Cuando un niño tenía 3 ó 5 años, su papá lo llevaba a caballo al otro lado de las cumbres andinas para hacerlo bautizar.


Contáctanos

Si deseas saber más de nuestra misión, puedes contactarte con nosotras.
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Nuestra Misión

Abandono compartido

En Aparecida, 2007. Los Obispos Proclamaron: “Esperamos … Mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres”.

En cada centro misional estamos un grupo de 6 a 8 religiosas. Luchamos más que nada contra la ignorancia y el pecado. Son ellos los enemigos más funestos de la humanidad.

Y han ganado tanto terreno por estar la gente sin atención religiosa. Siendo nosotras de Jesús Verbo, combatimos la ignorancia en caridad docente; perteneciendo a Jesús Víctima, acometemos el pecado en caridad penitente.

 

Abandono aliviado

Esto el lo que deseamos, aliviar el abandono de nuestros fieles y mitigar su hambre de Dios, ofreciéndoles atención religiosa lo mejor que podamos.

Bien sabemos que no podemos sustituir al Sacerdote, pero le preparamos el camino. Al mismo tiempo procuramos a nuestra gente ya un notable alivio, realizando las labores de:

  • Enseñar las verdades religiosas.
  • Administrar los bautismos.
  • Celebrarla Liturgia de la Palabra.
  • Administrar la Sagrada Comunión.
  • Asistir matrimonios.
  • Atender enfermos y moribundos.
  • Asistir velorios y dirigir entierros.
  • Formar y guiar catequistas.
  • Tener a cargo los libros Parroquiales y extender las respectivas partidas, etc.

 

¿Abandono superado?

Esto se puede lograr sólo por las actividades de un Sacerdote residente. Mientras no lo haya, nosotras nos encargamos de la atención pastoral de la zona que se nos encomienda.

Nuestro apostolado va dirigido y orientado a que un Sacerdote al llegar a dicha zona, encuentre a adultos y niños bien preparados, pudiendo así desempeñar en forma fructífera sus sagradas funciones sacerdotales.