PROCESO DE BEATIFICACIÓN

Por canonización se entiende el acto pontificio por el que el Santo Padre declara que un fiel ha alcanzado la santidad. El proceso de canonización es uno de los procesos especiales que están regidos por una norma específica.

Fase previa al proceso de beatificación

La Iglesia pide que se introduzcan causas de beatificación de fieles que hayan fallecido con fama de santidad, y que ésta sea constante y difundida en diversos lugares.
El derecho exige actualmente que haya transcurrido un plazo de cinco años desde la muerte del fiel y que no hayan pasado cincuenta años. La espera de cinco años o más, sin embargo, puede ser muy fructífera. Los promotores de una causa de beatificación pueden aprovechar estos años para recoger testimonios de personas que conozcan la vida del candidato a santo y que puedan ilustrar la fama de santidad, así como para redactar una biografía de exquisito rigor histórico, que eventualmente pueda servir para presentarla en los procesos competentes.
Quienes deseen promover la beatificación de un fiel, pueden editar y distribuir estampas, hojas informativas y otros impresos en las que se contengan oraciones al fiel, pero en ellos debe constar la finalidad de la devoción privada de dicho material impreso. Si además se redacta una oración para la devoción privada, se debe pedir la aprobación al Obispo competente.

Fase diocesana del proceso de beatificación

Tradicionalmente existían dos vías para la beatificación: se podía introducir un proceso de beatificación por virtudes heroicas, o bien puede incoarse un proceso de martirio. Los recorridos procesales, en ambos casos, son distintos. Pero desde 2017, por el Motu propio Maiorem hac dilectionem, se ha añadido un tercer camino procesal: ahora es posible iniciar el proceso de beatificación de un fiel que haya ofrecido libre y voluntariamente su vida a causa de la caridad ante una muerte segura y a corto plazo.
En todo proceso -y también en el de beatificación y de canonización- hay un ACTOR, que es quien asume la responsabilidad de impulsar el proceso hasta terminarlo. Puede ser actor cualquier persona, física o jurídica, aunque en estos procesos, dados los grandes plazos de tiempo que se requieren, lo normal es que sea una persona jurídica: una diócesis, la familia religiosa a la que pertenecía el fiel, etc.
El actor, además, ha de nombrar un POSTULADOR de la causa. El postulador tiene la función de representar al actor en la causa: es él quien de hecho se encarga de impulsar la causa.
El tribunal competente para iniciar la causa de beatificación es el del lugar en que ha fallecido el fiel. El postulador ha de presentar una biografía del fiel, todos los escritos del fiel -publicados e inéditos, como cartas, notas de conciencia, etc.- y una lista de personas que puedan testificar sobre la vida del fiel. También ha de añadir las razones que avalan la petición: difusión de la devoción privada, atribución de favores por su intercesión, etc. Desde el momento de la introducción de la causa, al fiel cuya canonización se pretende se le llama SIERVO DE DIOS. El hecho de que un fiel sea Siervo de Dios no prejuzga de ningún modo su santidad; es más, se pueden ofrecer por su alma sufragios (Misas y oraciones).
Una vez introducida la causa por el actor, el Obispo ha de designar CENSORES TEÓLOGOS que examinen los escritos del Siervo de Dios, los cuales deben certificar que en ellos no se contiene ninguna doctrina contraria a la fe y a las buenas costumbres. Una vez examinados los escritos, y si el examen de los escritos es negativo (no hay nada contrario a la fe y las buenas costumbres), el Obispo debe tomar la decisión de abrir o no el proceso. De todas maneras, si urge tomar declaraciones a los testigos para que no se pierdan pruebas, se puede seguir adelante sin esperar a que los censores emitan su dictamen. Esto es importante en las causas de siervos de Dios que tienen muchos escritos.
Si decide que la causa de beatificación se inicie, pide el parecer del Santa Sede, Y obtenido el Nihil obstat promulga un decreto por el que constituye un TRIBUNAL, nombrando un juez, un promotor de justicia y un secretario-notario. Una vez constituido el tribunal, en él se interrogan a los testigos, los cuales preferiblemente deben ser de visu (de vista); si no existen, o alguno aporta datos importantes, se pueden proponer testigos ex auditu (de oído). Se deben proponer un número notable de testigos que no pertenezcan al mismo instituto de vida consagrada del Siervo de Dios, si es el caso, y también a personas contrarias a la causa.
Una vez terminada la fase probatoria se envían todas las actas a la Congregación para las Causas de los Santos. Por lo tanto, la función de los tribunales diocesanos es recoger las pruebas. La decisión sobre el resultado del proceso se toma en la Santa Sede, siempre a la vista de lo probado.

 

PROCESO DE CANONIZACIÓN

SOBRE LA VIDA Y VIRTUDES

DEL SIERVO DE DIOS

MONS. FEDERICO KAISER MSC

 

 

Desde su partida al cielo, 26 de setiembre de 1993, muchas personas, incluyendo sus hijas MJVV, se han visto favorecidas por la intercesión de Nuestro Amado Padre Fundador. Cuántas cartas y visitas a su tumba dan prueba de ello. Animadas por el sentir de los fieles, nuestra Madre General hizo la consulta al entonces Arzobispo de Lima, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, puesto que Nuestro Padre entregó su alma a Dios en Lima. Grata fue la respuesta de nuestro Cardenal quien además de animarnos nos puso bajo la guía del Rev. Padre Pedro Zubieta OCD, que con paciencia y maestría nos fue indicando los pasos jurídicos a seguir. Más tarde nos ayudó el entonces Vicario Episcopal para la Vida Religiosa, Rev. Padre José Taminez OFM.

 El 28 de setiembre de 2018, su Eminencia, el Cardenal Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani Thorne, después de haber recibido de la Santa Sede el Nihil obstat, introdujo el proceso de canonización sobre la vida y virtudes heroicas del Siervo de Dios, Mons. Federico Kaiser MSC.

En la solemne sesión de apertura el Cardenal como los miembros del Tribunal juramentaron cumplir con su deber. El Tribunal constituido por Su Eminencia tenía como Juez delegado el Rev. Padre Fernando Palacios Blanco, como Promotor de justicia el Rev. Padre Alberto Maraví Petrozzi, como notario actuario el Rev. Padre Julio Zafra Cotrina y como notaria adjunta Madre Ana MJVV. Aquel día también prestó juramento nuestra Postuladora, Madre María Inmaculata MJVV.

El Tribunal eclesiástico interrogó a 54 testigos de visu e incluso se trasladó a Caravelí para escuchar algunos testigos que por la edad no podían presentarse en Lima. Estando en Caravelí firmaron el decreto de ausencia de culto.

Después de intensa labor de parte del Tribunal eclesiástico se celebró la Sesión de clausura el 26 de julio de 2019 presidida por el Obispo Auxiliar, Mons. Octavio Casaverde. En esta Sesión de clausura juramentó como Portadora de las actas del proceso nuestra buena Madre María Trinidad MJVV.

Con este acto se concluyó la fase diocesana.

 

Fase romana del proceso de beatificación

El 17 de setiembre del 2019 nuestra Madre Superiora General, Madre Jacinta MJVV y Madre Trinidad MJVV, Portadora del Proceso, se presentaron en la oficina de la Congregación para las causas de los Santos e hicieron entrega a Mons. Giacomo Pappalardo, oficial de dicha Congregación, de las dos copias de las actas del proceso de beatificación de Nuestro Amado Padre Fundador. Con este acto se dio inicio a la fase romana de dicho Proceso.

Acompañadas por nuestras oraciones y siempre guiadas por el Espíritu Santo llegaron a la oficina de la Dra. María Victoria Hernández Rodríguez, del I.S Cruzadas de Santa María, para solicitarle su ayuda como Postuladora de la Fase Romana. Te Deum laudamus, así cantaron sus corazones cuando la Doctora Hernández aceptó nuestra petición. Madre Jacinta, como Actora de la Causa, la presentó como Postuladora ante la Santa Sede el 4 de octubre de 2019. Ahora todas la llamamos con cariño Nuestra Postuladora y rezamos mucho por ella.

Asimismo, en fecha 1° de octubre, la Madre Actora presentó ante la Santa Sede a Madre Trinidad MJVV como Administradora del fondo de bienes de la Causa.

Para el efecto se ha abierto una cuenta donde se puede depositar limosna que se usará únicamente en la Causa:

El primer acto de la Postuladora fue solicitar la apertura de las cajas. El decreto de apertura fue dado y el 9 de enero de 2020 a las 4pm se abrieron las cajas ante la presencia de la Dra. María Victoria Hernández, Madre Inmaculata MJVV y Madre Edel MJVV.

Sigamos rezando mientras esperamos la validez jurídica.  Que todo sea para la mayor gloria de Dios.