Tercer Domingo de Cuaresma

  • Evangelio según san Lucas 13, 1-9

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús contestó:

—«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».

Y les dijo esta parábola:

—«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador:

“Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”.

Pero el viñador contestó:

“Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas».

Mons. Kaiser comenta las tres lecturas que este domingo la Iglesia nos propone:

La Cuaresma es un tiempo de renovación, de aumento de fervor. En las lecturas la Santa Madre Iglesia amonesta a sus hijos, insiste que sigan con fervor hasta el último día de la Cuaresma, que el amor se mantenga, que crezca estos 40 días.

En la primera lectura del Éxodo: Los israelitas en la esclavitud fueron liberados a la luz de los grandes hechos y grandezas de Dios. Libres del faraón, libres de la esclavitud, protegidos todos ellos por Dios en la nube. Sabían ellos que Dios estaba presente y luchaba con ellos. Salvados de la esclavitud por Dios, todos ellos pasaron por el Mar Rojo como aguas salvadoras que nos hace pensar en el bautismo. Y, todos bebieron la misma bebida espiritual, es decir, la Palabra que Moisés anunció a su pueblo. Todos han comido el Maná, el pan del cielo.  Así,  salvados, triunfantes, están de camino hacia la Tierra Santa. Tendrán autonomía, serán una nación Consagrada a Yahvéh, Vendrá por esta nación el Mesías. Ellos mismos se decían: “ Somos Israel de Dios, ¡nosotros los salvados!. Así se lee en esta lectura. “Voy a bajar a librarlos de los egipcios a sacarlos de esta tierra para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa que mana leche y miel”

En la segunda lectura: San Pablo en su segunda carta a los Corintios medita al respecto: “Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, prefigurando una realidad de la cual estos hechos bíblicos eran nada más que sombra y figura. Esto sucedió para que nosotros no codiciemos el mal como lo hicieron nuestros padres. Todos estuvieron bajo la nube, todos atravesaron el mar pasando por aquellas aguas salvadoras, todos bebieron la misma bebida espiritual, todos comieron el maná, pero, la mayoría de ellos no agradaron a Dios” ¿Cómo no eran hijos de Abraham? Lo eran, pero, sus acciones estaban lejos de ser gratas a Dios. Toda una generación que triunfó, que vio los prodigios de Dios, sin embargo, ¡una generación incrédula! quedaron muertos en el desierto. Ninguno de ellos entró en la Tierra Santa.  Toda la generación de adultos que habían pecado, vagó 40 años en el desierto, ¿Pero, si Dios los había salvado? ¿Tenían ya seguridad? Tenían que cooperar con Dios para alcanzar la salvación definitiva.

Dice Jesús en el Evangelio a aquellos que le hablan de los asesinatos a los galileos: Puede sobrevenir un castigo peor. No piensen que esos galileos eran más pecadores que los otros galileos. Y, en cuanto a la desgracia de la torre que se cayó y mató a muchos en Jerusalén. ¡Oigan bien! Todos. Sean galileos o judíos o cristianos, todos necesitamos conversión. Necesitamos convertirnos hasta la última hora que estamos en la tierra.

Tomemos en serio la Palabra de Cristo. Nuestro mundo actual no comprende esta Palabra. Acabamos de escuchar que la mayoría no agradó a Dios. ¿Hoy también no será la mayoría? Sí, en países enteros donde hay una mayoría católica, sólo el 30 % o tal vez menos cumple la santificación del domingo y del matrimonio. La mayoría vive peor que el pagano santo que cumple la ley de Dios que está inscrita en sus corazones. De aquellos que sin ser bautizados cumplen lo que su conciencia les dice. Muchos Católicos viven ofendiendo a Dios, domingo por domingo y día por día con pecados mortales.  El Dios de la verdad,  por medio de la Iglesia, nos dice la verdad: ¡Debemos Convertirnos! Si no nos convertimos durante toda la vida, día por día hasta el fin, pereceremos”. ¡Convirtámonos y viviremos!  Amén.

SAN JOSÉ HUMILDE

Hoy es la fiesta de San José. Si pregunto a ustedes, ¿Han leído alguna vez la vida de San José? Seguro me dicen, que jamás encontraron un libro con este título. En los Evangelios mismos hay poco sobre San José y no encontramos de él ninguna palabra.

Todos los santos tienen una misión especial. San Pedro, tenía que ser el jefe de la Iglesia.  San Pablo, el gran predicador. San Francisco tenía que restaurar la pobreza en la Iglesia. San Ignacio quería que  la obediencia se destaque de nuevo.

Cuál es la misión de San José en el Reino de Dios para las almas?

La obra, la tarea, la misión por Dios asignada a San José,  era de ser “HUMILDE”; de una humildad destacada, extraordinaria, innegable, ejemplar. Lección inteligible para todos. San José es el santo de la humildad.

Cuando el Ángel de Dios visitó a la Virgen Santísima, encontramos Palabras de ella en los Evangelios. Pero, cuando el Ángel se presenta en sueños a San José y le manda ir a Egipto;  San José no dice nada, pero,  “Obedece inmediatamente”. Se levanta del sueño y cumple lo que le indica el Ángel. San José admirado en su humildad. Lleno del Espíritu Santo que le llevó por este camino de grandeza increíble y admirada.

Pero, ¿Cuál es la grandeza de San José? Es justamente lo que Jesús anuncia en su mensaje “Quien quiere ser el más grande hágase el servidor de los demás, quien quiere ser el primero que se haga el siervo de todos”. Admiremos a este santo que ha escuchado al Espíritu Santo y se dejó guiar por él.

San José sirvió toda su vida. San José no quería figurar, sino servir y callar para desaparecer. Por esto es un Santo tan grande. Sin humildad no hay Santidad. Conforme al grado de la humildad crece la santidad. El que persigue la glorificación encontrará la humillación; quien persigue lo humilde encontrará la gloria. San José, después de servir al Hijo de Dios dándole su protección y amor, desaparece. Sabe ser humilde, modesto, silencioso. El hombre modesto, el hombre del silencio. El hombre que sabe callar.

Como el Hijo del hombre que no vino para ser servido, sino para servir; así San José. Gran Patriarca a quien miramos con inmenso respeto y admiración. Pasó en la tierra humildemente, para pasar la Eternidad con honor y Gloria.

Sin Humildad ninguna santidad.  En el grado de la humildad crece la santidad. “A los humildes Dios le da su gracia”. Nada puede el hombre sin Dios. Seamos humildes, busquemos no figurar. Esta es la vida de los santos.

¡Que san José rece por nosotros!  Que implore la plenitud del Espíritu Santo que vivía en él. Para que sepamos imitarle a él en esta sabiduría de los santos para ser humildes y ser en Dios glorificados.

Segundo Domingo de Cuaresma

«Éste es mi Hijo amado; escúchenlo».

Lc 9, 28-36: En aquel tiempo, Jesús tomó a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.

De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo revestidos de gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño; pero permanecieron despiertos y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:

— «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Haremos tres carpas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

No sabía lo que decía.

Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía:

— «Éste es mi Hijo, mi elegido; escúchenlo».

Cuando se oyó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.”

Comentando este pasaje evangélico nos dice Mons. Federico Kaiser:

El Evangelio nos presenta a Cristo en su Transfiguración. Los apóstoles le habían escuchado dos días antes: “Iré a Jerusalén, me van a tomar preso, se burlarán de mí, me matarán, pero, al tercer día resucitaré”. El Señor revelaba a sus Apóstoles que Él, el Ungido de Dios, el Mesías esperado de Israel, distaba lejos de ser el Mesías político que ellos se imaginaban. Él, en vez de imponerse triunfante sobre sus enemigos, debía «sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día» (Lc 9, 22). Los apóstoles se han quedado con el pensamiento de la muerte y sufrimiento de Jesús. Pedro le dice: “Señor, de ninguna manera, esto no puede pasarte”. Jesús quería ensenarles que para llegar a la Gloria es necesaria la Cruz.

Hoy en esta hora de Tabor, Cristo ilumina y conforta a sus apóstoles:  Iré a la pasión, pero, lo importante es la Resurrección. Para ella voy a ser humillado. Y los apóstoles son testigos de esta transfiguración “su rostro radiante como el sol y sus vestidos blancos como la nieve”. Los apóstoles son testigos de un pre-resplandor de Cristo resucitado, de Cristo elevado a las alturas de la gloria junto con el  Padre. Son testigos de una voz “Escúchenlo”.  porque es mi Hijo eterno, mi elegido. Esta Palabra: “Escúchenlo” no es un consejo sino un sagrado mandato.

Hoy esta voz resuena para nosotros:  “Escúchenlo”, con esto comienza la vida de religión.

Primero es, escuchar la Palabra de Dios, de Cristo. ¿Escuchamos a Cristo? Podemos constatarlo cada uno en su propia alma. Si escuchamos con inteligencia, es decir, atentamente y no solo dejándome impresionar, sino actuando y escuchando con atención haciendo uso de la inteligencia que se me ha dado para escuchar a Dios mi creador. Escuchar atentamente quiere decir, reflexionar, buscar la verdad.

Lo segundo es escuchar con voluntad, con amor, que es la actuación de mi voluntad. Nadie escucha a quien no ama. Debo también hacer entrar algo de  la alegría que Cristo causa en su Transfiguración. Èl está alegrando y animando. Que en nuestras almas haya algo de la alegría que a Pedro lo deja totalmente ofuscado por ser demasiado grande.

Podemos preguntarnos: ¿Escuchamos nosotros con algo de alegría los textos de la Sagrada Biblia? Los sagrados textos litúrgicos es el medio principal por el cual Dios nos habla y nos enseña. ¿escuchamos con atención, con afecto y alegría? ¿Tratamos por lo menos escuchar con Voluntad? Esto es indispensable. Estos 40 días es un retiro cuaresmal. Lo primero es “escuchar” porque debemos llegara a orar. Entonces, sí estoy en trato asiduo con Dios. ¿De qué me sirve que Dios me hable si yo no le contesto nada y no le doy respuesta? Si usted habla a otra persona, esta le contesta. Pero,  temo que a Dios no escuchan. Muchas veces no hay respuesta. No han escuchado. No han cumplido el grito de lo alto: “Escúchenlo”.

De escuchar al Hijo de Dios depende nuestra conducta en la vida, nuestra santificación y nuestra salvación. Pero, se debe escuchar. Si escuchan es espontanea la respuesta, es inevitable el verdadero diálogo entre Dios y yo.

En la oración hay un verdadero diálogo, hay un intercambio y el que se enriquece es el mismo hombre. Dios es el dueño de todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. Entonces aquí es inevitable la vida de oración. Y a esto va el sermón de hoy, a que lleguemos a vivir una vida de mucha oración. Este tiempo de cuaresma es un tiempo de mucha oración.  Quien no reza no se santifica, no cree, no cultiva su fe, es uno que va a la perdición. La oración es garantía de salvación, de santificación. Escuchemos a Dios con atención, con afecto, con alegría. Usted no puede escuchar sin amar a Aquel que le amó a usted primero. Dios nos habla, comencemos a ser cristianos muy distintos a lo que es ser caricatura de cristiano.

Hermanos Dios nos manda “escuchar” a Cristo, seguir a Cristo. Él es el que habla en la Biblia. Él es quien habla a su corazón, inspirando, llamando y entonces llegará a la oración. “Dime con quién andas yo te diré quién eres” . Si andas en la presencia de Dios, entonces usted será alma de oración y eso basta para mantener la vida anticipada de la Vida Eterna. Como Cristo nos hace ver una pre-gloria un pre-resplandor de la eternidad. La Cuaresma es tiempo de oración. El diálogo, trato íntimo y asiduo con Dios es lo que queremos lograr en esta sagrada cuaresma. Amén

Querido hermanos, si bien estamos invitados a la gloria, no podemos olvidar que el camino para alcanzarla necesariamente pasa por la cruz. Tampoco podemos olvidar en nuestro duro combate de la vida, que «los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros» (Rom 8, 18). Así, pues, no temas tomar tu cruz cada día y seguir y escuchar  fielmente a Jesús, confiado en la promesa que Él nos hace de hacernos partícipes de su misma gloria si hacemos lo que Él nos dice.

Primer Domingo de Cuaresma

El Evangelio de este domingo nos muestra a Jesús que va al desierto y es tentado por el Demonio. Dice Mons. Federico Kaiser: “ Jesús quería ser tentado para sentir el peso de la tentación, aunque no podía pecar. Él quería ser nuestra fortaleza, y darnos ejemplo de cómo portarnos en la tentación”

La tentación nos acompaña a través de nuestra vida. El tentador está presente para alejarnos de Dios. La actitud decidida de Jesús que no le da oportunidad alguna, debe ser nuestra actitud. “Resistid al Diablo y él huirá de vosotros” (Stgo 4,7)  Nuestra cultura moderna ofrece al tentador una avalancha de posibilidades para influir en nosotros. Se hizo la tentación en las tres formas principales en las que el “príncipe de este mundo” suele tentar: Por la “Concupiscencia de la carne”(Sensualidad); “Concupiscencia de los ojos” (Avaricia) y “La jactancia de la Vida” (Soberbia).  Las tentaciones son una oportunidad de acerarnos más a Dios para no sucumbir. Tomemos las armas de Dios que están cerca de nosotros. El arma principal es la “Palabra de Dios”.

Dice la escritura : “La Palabra no está lejos de ti; está en tu corazón y en tus labios”. Mons. Kaiser, explicando este texto en unas de sus prédicas nos dice:

“Cristo es la Palabra personal, él está presente siempre. Hoy el “Tentador”, el padre de la mentira, está tentando. Como Jesús fue tentado, mucho más somo tentados nosotros. El Diablo presenta las tentaciones en forma de palabras bíblicas, sabe abusar de la misma Palabra de Dios. Él se acerca, ¡tengamos cuidado, miremos bien! Cristo es el Verbo, es la verdad. La luz, la doctrina, el Divino Maestro de la verdad.

“La  Palabra no está lejos de ti, está en tus labios y en tu corazón” y San Pablo nos amonesta que, “la Palabra de Cristo habite en toda su plenitud en nosotros”. Esta es nuestra seguridad de no ser contagiados por los errores modernos, el microbio moderno. Es la seguridad de no caer en la tentación.

En tu corazón está Cristo. Dice san Pablo: “Quien cree con su corazón y predica con sus labios él se salvará”… Justificación, salvación en  mí por la fe verdadera que vive por la caridad, esta fe que es una entrega total y de caridad perfecta a mi Cristo.  Esta fe produce en mi alma la justicia, la santificación.  Pero, ¿Basta eso? De ninguna manera. No basta guardar la fe, sino predicarla, practicarla. Todo cristiano por estar bautizado está obligado tanto a creer como a predicar de palabra y obra.

Nuestra vocación cristiana nos llama a predicar y confesar, propagar esta verdad y llevarla a los demás. Sepa que su obligación sacratísima es llenar su alma y corazón de la Palabra de Cristo y  después llevarla a los hombres y predicarla a los demás. No guardar ni la fe ni la verdad, sino, propagarla, proclamarla y difundirla. Así combatimos el error y estamos con Cristo y  Él está en nuestros corazones y labios”.

Hoy es necesario dar testimonio de Jesús nuestro Señor, y a través de nuestro testimonio evitar y conquistar la tentación con el ejemplo y poder que nos da Jesús. No debemos asustarnos, pues, “La victoria que vence al mundo es nuestra Fe”

CUARESMA, TIEMPO SANTO Y SANTIFICADOR

La Cuaresma es un tiempo litúrgico de penitencia y conversión en la que los fieles se preparan para vivir el misterio Pascual, es decir  la pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Tiene una duración de 40 días. En este tiempo, los 40 días nos recuerdan los días que Jesús pasó en el desierto antes de comenzar su vida pública.

Mons. Federico Kaiser, nos recuerda al respecto: “Cuaresma es el santo tiempo que nos  prepara para que viviendo con Cristo, llegar a morir con Cristo y poder Resucitar con Cristo a la Vida eterna.  Tiempo Sagrado que llama a la Conversión. Dios nos llama a todos. ¡Convertíos! Dice a los grandes pecadores que viven en el pecado y se olvidan de Dios. ¡Convertíos! Lo dice Dios a todo cristiano. Todo cristiano está llamado a ser un Santo auténtico. Es lo normal. ¡ Convertíos!  es el llamado a todos nosotros.”

Convertirnos a una vida con Cristo. Dios ha llamado a todo bautizado a una vida de santidad. Estamos obligados a ser santos. A veces pensamos que la santidad es sólo para un grupo determinado, para algunas personas. Pero, en realidad la santidad es para todo. Nos continúa diciendo Mons. Federico Kaiser:  “Viva su catecismo radicalmente y será un santo extraordinario. Rece, lleve vida de oración. Rezar es indispensable para llegar a la santidad. Rezar con gusto o sin gusto. Quien reza se santifica. Rece y será santo. Esta es la forma más sencilla para llegar a la santidad a que todo cristiano está obligado a ser.”

Pero la santidad auténtica está acompañada de la virtud de la alegría. Ella es indispensable para llevar una vida cristiana santamente austera. Quien es alegre y de oración siempre será fiel a su vocación cristiana. Mons. Kaiser nos enseña que, esta alegría es “Clima del Espíritu Santo. La alegría es energía para nuestra santificación. Pues si somos alegres, seremos capaces de pasar muchas pruebas y aún grandes obstáculos con entereza y serenidad.”  Con respecto a este tiempo de Cuaresma Mons. Kaiser nos exhorta a convertirnos a una Vida con Cristo. Llevar vida cristiana, vida de apóstol, de mortificación y a la vez Vida Alegre. En este tiempo se nos invita a una Vida de ayuno y mortificación. Pero siempre alegres. No es la alegría ruidosa y bulliciosa, sino la alegría serena, es decir, de Paz y gozo en nuestras almas. En estos 40 días de Cuaresma, llevemos una vida de sacrificio y mortificación, pero siempre serena y alegre. Una Vida cristiana santa. ¡Vivamos esta vida!

Para recordarnos  este tiempo santo -continúa diciendo Mons. Kaiser- nos invita la iglesia a que recibamos la ceniza en  la frente con esas palabras: “Acuérdate hombre que eres polvo y al polvo volverás.” En cuanto a tu cuerpo eres polvo, ¿porqué no tratarlo ahora con la austeridad cristiana para que se pueda configurar con Cristo?.   La sagrada ceniza nos recuerda esto: Ahora vivo muriendo cada día sanamente, santamente para más santidad. Viviendo con Cristo para morir con cristo. Esta vida nos prepara para resucitar con cristo.

Entremos en la Cuaresma en serena alegría y felicidad, en vida sana santamente mortificada y feliz. Recordemos: “Un santo triste es un triste santo. Un cristiano triste es un triste  cristiano”

El Nuncio Apostólico Nicola Girasoli visita nuestra Casa Madre en Caravelí

El miércoles 22 de enero Mons. Nicola Girasoli, fue recibido por todo el pueblo de Caravelí en la entrada de la Ciudad en su primera visita a nuestra Prelatura.  Durante  su  paso  a la Catedral de Caravelí, nos unimos al pueblo acompañando al representante  del  Papa  con  profunda  fe y alegría. Mons. Girasoli,   fue   bendiciendo   a   todo   aquel   que   se   le   acercaba.  Nos dejó maravillados   a   todos   por   su  energía,  sencillez  y carisma.  A  su  paso,  sus muestras de  cercanía fueron robando los corazones de los presentes, quienes sentimos   su  Amor  de  Padre y Pastor que “salió a las periferias” al encuentro de sus hijos.

Ya  en  la  Catedral,  fue  reconocido por nuestras autoridades como hijo ilustre del Pueblo de Caravelí. En su espontaneo agradecimiento dijo que su “humilde persona   representaba   al  Papa  Francisco,  y  que  sentía las muestras de Fe y cariño del pueblo Caravileño”. También  nos  exhortó  a  todos  los presentes “a tener los pies bien puestos en la tierra, pero el corazón en el cielo”.

Durante la noche, visitó nuestra Casa Madre el Cenáculo. Allí celebró la Santa Misa y en sus Palabras de introducción  dijo:

“Desde julio del 2017 comencé mi trabajo   como    Nuncio   de su Santidad en el Perú. Desde allí hasta  la   fecha  he  visitado 21 diócesis, Caravelí es la número 22. En   cada    lugar    que    visité   me encontré con varias de ustedes y me quedé maravillado de su trabajo, del gran servicio que   prestan a la Iglesia universal   y   de  manera  especial  a  la iglesia en el Perú…   Ustedes  tienen un lindísimo  carisma  que  refleja  la  realidad  íntima  del  Dios  Trinitario,   de Dios Padre, Hijo y Espíritu que se traduce en manera grande en su Hijo Jesús Verbo y  Víctima …  Trasladamos  la  visita  para  estos  días  en  que  ustedes son más numerosas  porque   vienen   a   vivir   una   semana   intensa   de   Ejercicios espirituales.   Así  que, es un gran don de Dios estar con ustedes. Mi presencia aquí es una presencia de agradecimiento. Yo vine acá y estoy celebrando esta Misa   porque   dije   al   Obispo:   Por  favor,  yo  quiero conocer de cerca la casa general de las Misioneras de Jesús  Verbo  y  Víctima. Quiero conocer de cerca las misioneras. Quiero decirles “Gracias” porque en muchas diócesis donde yo las he visto y donde se sabe en todo  el  país  hacen un servicio tan grande. Por eso   mi   presencia   de   agradecimiento   también   lo   expreso   en  nombre de nuestro queridísimo Papa Francisco que humildemente represento en nuestro queridísimo Perú…”

Al finalizar la Santa Misa, dejó a  Madre  Jacinta,  nuestra  Superiora  General un recuerdo de su visita.

Mons.  Girasoli,   nos  ha  dejado  un ejemplo   de    alegría    en     el     fiel servicio  a  la Iglesia.  Sobre todo ha dejado en todas  nosotras  que  nos reunimos   para   los   ejercicios espirituales,   el   grande   deseo  de pronto volver a nuestros centros de misiones,  para  continuar  sirviendo a la Iglesia  en  medio   de   nuestros hermanos.

Gracias Mons. Girasoli por su visita!

Juventud responsable hace Patria

En todo el Perú vemos a la juventud jubilosa marchando por el día de la Patria. Juventud  que es el futuro del Perú.  Juventud  que  irá  a  las  universidades, escuelas técnicas, seminarios. Juventud que llenará de nobleza  nuestro  Perú. Ellos serán algún  día  los  hombres  y  mujeres  que   con responsabilidad  cumplen  su  deber.  Serán Sacerdotes, misioneros, religiosos, religiosas, que  predicando  la Verdad  espiritualizarán al hombre; que administrando  los sacramentos darán  las  riquezas  de  Dios  a  nuestra  tierra Peruana.  Hay  en  nuestro  Perú  esta nobleza, existe en nuestra Patria esta generosidad! 

Pero, seguirá existiendo juventud generosa para esta tierra generosa? Habrán como en otros tiempos los héroes auténticos que hagan patria?

El Perú, es todo aquel que tenga corazón joven para amar con fuerza, con energía, con nobleza.    Si hay jóvenes que Aman de verdad,  entonces,  en nuestro    Perú  seguirá  existiendo  la  energía,  la  fuerza  para  ennoblecer  nuestra  Patria.   

De aquellos que aman, el Perú  se puede confiar.  Amar es un mandamiento Divino. “Amarás” nos dice Dios. “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. “ El Amor es una fuerza divina”no se basa solo en el sentimiento. El Amor exige la entrega heróica de la propia vida. El Amor exige que seamos Héroes para hacer Patria, para defender la Verdad en contra de las ideologías que nos quieren quitar la identidad, en contra de la mediocridad en el trabajo o estudio.

Dijo Mons. Federico Kaiser. “Los Héroes más auténticos de una Nación  y Patria son ciertamente sus Santos”.  Ellos nos muestran como se debe vivir con integridad.  Cómo hacer Patria.

Si el Perú tienen tal juventud, entonces tal será su futuro: grande, generoso y próspero en lo material y espiritual. Procuremos ser dignos de nuestra patria, procuremos cumplir con  la misión que Dios nos ha encargado. La misión de dar a Cristo una nación buena, creyente. !Esto es patriotismo auténtico!

El Patriota es aquel que debe hacer el bien al Perú. El Patriota es el que sabe de valores, el que reza por su Perù, el que bendice a su Perú, el que estudia por su Perú, el que llega a ser hombre de principios morales para que la Patria y el futuro puedan contar con él.

Dios nos ha dado este País y Él mira por esta tierra. Hagámos Patria como peruanos auténtios: como un San Martín, como una Santa Rosa y tantos santos y héroes ocultos que sigan haciendo Patria con su trabajo, su esfuerzo y su fe.

Feliz día Perú!

 

SOMOS DE JESÚS VERBO

Monseñor Federico Kaiser Depel  Fundador de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima escribió varios libros bíblicos de carácter pastoral con profundidad, sencillez y fidelidad al Magisterio Eclesiástico.

Tengo el agrado y la gran alegría de empezar a comentárselos comenzando por el mayor de ellos:  “El Mensaje Bíblico”.Este libro salió en dos tomos en su última edición el año 2011 y actualmente está a la venta. Es una ayuda para quienes guían círculos bíblicos, preparan homilías, son “autodidactas” en la Sagrada Biblia, etc.

Para iniciar, utilizo brevemente las mismas palabras que su Eminencia, el Señor Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne usa al final de la presentación de éste comentario completo a las Sagradas Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento. Dice el Señor Cardenal:  “Tiene el lector en sus manos un libro que facilita el diálogo con Dios, quien nos habla por medio de su Palabra, la cual debe ser interpretada rectamente y vivida fielmente. Un libro que nos ayuda a estar nutridos “con las palabras de la fe y de la buena doctrina” (1 Tim 4,6) que se beberán ante todo de las Sagradas Escrituras”.
Hoy vivimos la influencia de culturas muy diversas a nuestra cultura. Y todos debemos  sentirnos  responsables  de  cultivar en  nosotros  la  cultura del discernimiento. Progresar en la cultura actual es para muchos copiar todas las cosas y en todos los campos lo que viene de afuera, aun contra la moral. Y entonces vivimos en la cultura del caos, la violencia de cada día, producto de una mentalidad ¡inhumana! Que el Espíritu Santo, que inspiró a los Escritores sagrados,  nos ayude a optar por la cultura del orden, de la paz y la verdadera felicidad.

LA MENTALIDAD SEMITICA
I. Su ausencia de nuestra cultura
Nuestra cultura occidental brota de tres raíces: de la cultura semítica con su genio religioso, la griega con su genio filosófico, y la romana con su genio jurídico. Ellas han obrado, cooperado, y han producido nuestra cultura.
Lo hicieron decisivamente por medio de sus llamados clásicos, e.d., de sus escritores más eminentes, que ofrecieron al occidente las riquezas y fuerzas formativas de sus culturas.
La cultura nuestra, así alimentada, se desarrolló y creció, llegando a su cumbre en el siglo XIII. Entonces comenzó a imponerse la corriente espiritual del Renacimiento. El interés y entusiasmo cultural se fijó más y más y al fin casi exclusivamente en los clásicos griegos y romanos, quedando por poco olvidados los clásicos semitas, de cuyas obra la Biblia es la colección más egregia. Nuestra raíz cultural semítica quedó como amputada. Con esto resultó nuestra cultura occidental mutilada y su espíritu convertido en un pobre tullido.
Cortados, pues, de la cultura y el genio semítico, que tan poderosamente habían nutrido nuestro genio religioso, ¿nos podemos admirar, de que el hombre occidental haya perdido en medida enorme su genio, su talento, hasta su capacidad religiosa? Nos hallamos desnutridos de sabiduría y cultura e hipertróficos de ciencia, civilización y técnica. ¿Aquel “humanismo” renacentista no nos ha conducido a un “inhumanismo” como sólo el tiempo nuestro lo ha conocido? Pensemos en el nazismo y comunismo, terrorismo, etc.
“El pecado está prácticamente ausente de la vida del humanismo” (Moeller); y éste es ya un rasgo inhumano. Es este inhumano humanismo que nos ha formado a todos nosotros, el que ha producido a los Marx, Stalin, Hitler, etc. En los Gimnasios de Europa (instrucción media de 9 años) hemos leído y estudiado una docena de clásicos griego y latinos, pero ¡ni un solo libro bíblico! Así conocíamos las correrías de Ulises, pero no los viajes misionales de san Pablo. Sabíamos mucho de Atenas y el templo de Atenea, con sus famosos propileos; mas nada nos enseñaron de Jerusalén, el templo de Yahvé y sus magníficos pórticos”. Es preciso reeducar al clero para que piense según el sentido bíblico (Moeller). ¿Sólo al clero? A él primero, sí. Porque es costumbre muy generalizada que los sacerdotes “utilizan los textos de la Escritura tan sólo a título de prueba de una tesis propuesta racionalmente” (Moeller) y a menudo de hipótesis basada en pura fantasía y en contradicciones a dogmas. Todos debemos aprender y enseñar no cómo servirnos de la Palabra, sino ¡cómo servirle a ella! Por esto tenemos primero que conocerla de veras.
¡Volvamos, pues, a nuestros clásicos bíblicos! Redescubramos la mentalidad semítica Es esta una vía, probablemente la única, para comunicarnos y conectar nuestra mente de nuevo con esa raíz religioso-cultural nuestra, perdida para nosotros por la asfixia renacentista que nos la robó. Con traducciones de la Biblia “sencillas y modernas” no se remedia el mal como la tisis no se cura con caramelos. Volviendo a la Biblia asimilándonos en alguna medida la mentalidad semítica, podemos recuperar; por lo menos la capacidad, tal vez el talento y genio religioso, que tanta falta nos hace a los hombres de la cultura occidental, mutilada y falsificada por estar incompleta.
¡Nos falta una de las raíces de nuestra cultura occidental!
Federico Kaiser, MSC. El Mensaje Bíblico p.17

Madre de un Sacerdote

Era Federico un adolescente cuando su madre Wilhelmine, como buena madre, penetró en los pensamientos de su hijo y le descubrió el secreto de su vocación. Ella lo sabía, pero con el anhelo de dejarle en plena libertad y de no influir en su decisión no le decía nada.

Mas ahora le preguntó directamente y él contestó sin rodeos:  Sí mamá, quiero ser Sacerdote!

Había revelado su secreto, su más profundo secreto, aquello que tanto anhelaba desde que era  pequeño. Más tarde, siendo Sacerdote el mismo Mons. Federico Kaiser narra este momento:

“Ella me hizo algunas preguntas por las que comprendí que había sospechado algo de mi secreto…Al fin tuve que confesar.

Había revelado mi secreto. Siguió un silencio profundo. desapareció la sonrisa que un instante había iluminado el rostro de mi madre. El silencio se me hizo muy largo. Noté que mi madre no me miraba, que su mirada se perdía a través de la ventana en el crepúsculo.  Es que ella también sentía algo así como consagración? Se sentía por Dios tocada y bendecida?… Tal vez veíase de rodillas ante su hijo sacerdote, el que en otro tiempo había jugado sobre sus rodillas. En aquel entonces ella había juntado sus manitas para las primeras oraciones.  Sentía quizá ahora sobre su cabeza las manos ungidas de su hijo?

Nunca me dijo nada de lo que había pensado en aquella hora inolvidable para mí. Todavía veo deslizarse sobre sus mejillas sus lágrimas, pero pronto se controló. Volvió la sonrisa a su rostro, me miró y sólo me dijo: “Bueno, vamos a ver”

Me retiré para dormir. Durante varias horas no pude. Siempre pensando en mi madre. Veía su rostro, su mirada pensativa y perdida en la lejanía, sus lágrimas brillantes… ”

Mucho le debía Mons. kaiser a su Madre. Su vocación, su amor a Dios, su mismo Sacerdocio:

“…antes de mi ordenación sacerdotal cayó enferma mi buena madre y murió. Un Sacerdote amigo de nuestra familia, que había conocido muy bien a mi madre, me escribió expresando su pésame: Usted le debe a su madre, en cuanto a su vocación sacerdotal, mucho más de lo que usted sospecha. Le contesté en estos términos: no sé cuánto sea lo que yo le debo a mi madre, pero estoy plenamente convencido de que yo no vestiría la sotana negra si no estuviese ella ahora con la mortaja blanca… Dios aceptó su sacrificio. Arriba donde está la Reina del Cielo, la Reina de mayo y del Clero, al lado del Sumo Sacerdote Jesucristo, allí lleva también mi madre la corona de aquella gloria que es la más alta con la cual puede ser honrada una mujer, la gloria de ser Madre de un Sacerdote.”

 

 

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Mi Madre, “mi primera y gran maestra de Religión”

El pequeño Fritz, como le llamaban cariñosamente, conoció muy de cerca la misión sacerdotal cuando semana a semana veía al Sacerdote venir a casa, detenerse a rezarle a la abuelita enferma, darle la comunión y ungirla.

Entonces en su almita nació el deseo de ser sacerdote. Esto le llevó a observar detenidamente al sacerdote. Descubrió que en la cabeza del sacerdote brillaba algo así como una moneda.

Un día preguntó a su madre qué era aquello que tenía el sacerdote en la cima de su cabeza.

La madre apurada no sabía qué decirle y  le dijo simplemente que aquello lo tenían todos los sacerdotes. Comprendió que si eso lo tenían todos los sacerdotes y si él quería ser sacerdote entonces también él debía tener eso en la cabeza. Así que buscó un rinconcito de la habitación y se puso a buscar en su cabecita aquello que todos los sacerdotes tienen y qué decepción, él tenía toda la cabecita poblada de cabello. Siendo adolescente reveló a su madre el deseo de consagrarse a Dios mediante la vocación sacerdotal y riendo recordaban su primer gran problema en la historia de su vocación.

En realidad no le fue nada fácil llegar a realizar su vocación a causa de su salud frágil a consecuencia del estrago de la primera guerra mundial. Pero siempre tuvo a su lado a su madre quien le animaba a seguir adelante a pesar de las dificultades.

La madre murió antes de recibir la ordenación sacerdotal pero el Padre Federico  Kaiser sabía muy bien cuánto debía a su querida mamá, decía “yo no vestiría ahora la sotana negra si mi madre no llevara la mortaja blanca”.

Con toda razón  llamaba a su madre  “mi primera y gran  maestra de religión”. De ella aprendió el amor a Dios traducido en las obras tanto grandes como pequeñas.  Con toda seguridad podemos decir que las mamás son los instrumentos de Dios no sólo para darnos la vida física sino más aún la vida del espíritu.

A Dios le decimos: Oh, Dios, tú que conoces el corazón de las madres, recompensa  su entrega, sus trabajos y fatigas con  aquella corona inmarcesible que Tú has prometido.