GRACIAS A NUESTRAS VALIENTES MISIONERAS

como cada año nuestras Misioneras de Perú, Chile y Cuba se concentraron en nuestra Casa Madre, el Cenáculo de Caravelí, para fortalecer su espíritu comunitario y cargar las baterías después de sus correrías misionales.

     ¡GRACIAS!

a nuestras valientes

        Misioneras

 

Los hermosos días soleados y la lluvia hicieron que nuestras religiosas “Juntas y Alegres” disfruten de un hermoso tiempo de renovación.

Del 29 de enero al 02 de marzo, nuestras Misioneras, participaron de ponencias de especialización teológica y cursos técnicos.

Mons. Reinaldo Nann, Obispo de Caravelí, animó nuestro espíritu misionero con el Comentario a la Carta Apostólica del Santo Padre Benedicto XV “Maximum Illud”.

El Rvdo. Padre Taylor Reynolds, doctor en Derecho canónico, de la diócesis de Alejandría (Louisiana), expuso los temas “El gobierno de la Iglesia: foro interno y externo” “El proceso de nulidad de un matrimonio: causa, razón y forma.

Mons. Manuel Fanjul García, Dr. en Teología litúrgica, Director de Publicaciones de la Conferencia Episcopal Española, nos enriqueció con el tema: “Ecclesia Vivens sub Verbo Dei”,  La Iglesia que vive bajo la Palabra de Dios.

Además del estudio, fortalecieron su espíritu con una semana de ejercicios espirituales, siempre guiadas por la voz de Nuestro Padre Fundador, el Siervo de Dios, Mons. Federico Kaiser MSC. Esta vez escuchamos el retiro “Fe y Meditación. Meditación y Fe” dado en 1985, donde el Siervo de Dios nos enseña que la fe es la entrega que hacemos a Dios de nuestro pensar y querer para retomar nuestra inteligencia iluminada por la fe y nuestra voluntad fortalecida por la caridad. Y en la meditación renovamos y acrecentamos nuestra fe. La vida contemplativa será el fruto de fe y meditación. Sólo después de haber contemplado la Verdad podremos anunciarla con el mismo ardor de los apóstoles “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído” (Hch 4,20)

A todas nuestras queridas y valientes Misioneras ¡MIL GRACIAS! por este encuentro y por habernos hecho partícipes de sus anhelos y proyectos misioneros.

!Cuenten con nuestra ORACIÓN!

Dos Espíritus en lucha

Dos Espíritus en lucha

Hoy, más que nunca, dos espíritus están luchando por nuestra alma y persona y quieren apoderarse de nosotros: el Espíritu Santo y el espíritu malo, es decir: el Divino y el espíritu diabólico.

Ninguno de los dos nos va a conquistar por la violencia. El uno, no lo hará por no querer, el   otro, por no poder. El Espíritu Santo ama y respeta nuestra libertad; pero no quiere forzarla. El espíritu malo odia y detesta nuestra libertad; pero no puede forzarla. Nuestra libertad es intocable: los dos espíritus lo saben.

El Espíritu Bueno está en los que siguen a Jesús: Él es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14,6);

 

¿y el de los malos?, dice el Señor:

“vosotros sois de vuestro padre  el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él…” (Gen 3,1-7).

Si el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Ro 5,5), vivamos conformes a Él.

“Porque el misterio de la impiedad ya está actuando con toda clase de señales, prodigios engañosos y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado”1Tes. 2,7ª.9, no nos podemos cruzar de brazos Entonces: ¿Qué hacer? Que todo bautizado se arme con la armas de la Luz: Biblia y Cruz “aprovechando bien el tiempo presente porque los días son malos” (Ef. 5,16).

 

Editado por: M. Graciela MJVV

Cualidades del que es llamado(a)

Será como un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue. (Mt 25, 14-30) El que es llamado debe tener las cualidades necesarias para ser capaz de responder al Señor, y en un buen discernimiento esto constituye un punto importante para verificar la autenticidad de la vocación. Dios no llama a una persona sin dotarlo de los elementos que le hacen apto para seguir su camino. Dones, habilidades, capacidades personales… son en realidad un regalo que Dios te da por amor, haciéndote capaz de amar de una manera particular, y dándote así la capacidad de responder con la confianza necesaria para hacerlo plenamente. Estas cualidades dadas por Dios son físicas, caracteriológicas, morales y espirituales. Los dones de Dios se encuentran en todos los ámbitos de la persona y, con el tiempo, están destinados a crecer y madurar. El director espiritual debe ayudar a identificar estas cualidades y, en cierto sentido, echar luz en el ámbito personal del que se siente llamado para que la vocación (llamada) no se quede en potencia. En realidad estas cualidades también se pueden “enterrar” y hacer queden estériles: el egoísmo y la pereza son la cal viva que quema el terreno. La buena semilla muere y el fruto no madura, es más: nunca crecerá. Hay que tener en cuenta que la formación puede, con un buen método y con el tiempo, hacer madurar mucho unas cualidades que a primera vista parecían dar pocas garantías. Nadie nace “hecho” del todo, pero todos tenemos que dedicarnos con alegría y una buena dosis de madurez al trabajo de nuestra mejoría y transformación.