SIEMPRE CONTEMPLATIVAS Y ACTIVAS

 

La pandemia no puede detener nuestro corazón y nuestras manos. Como decía Nuestro Padre Fundador: “Debe ser tan eucarística nuestra alma como mariano nuestro corazón”. 

 

Y aunque la pandemia ahora nos confina, tenemos más tiempo para hacerle sentir al Señor que Él es el único por quien vivimos y existimos.

 

 

Y cuando la pandemia nos permita salir, entonces volveremos con más ardor y fervor a predicar su Nombre hasta los confines de nuestros Patmos.

Muy a propósito para este tiempo son las palabras de Nuestro Padre Fundador: Después de haber hablado tanto a los hombres DE Dios, ahora nos toca hablar A Dios de los hombres.

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