Necrología de Madre María Teodora MJVV

Muy queridas Madres y Hermanas todas,

Les escribo a todas con la alegría que nos da la FE de tener una Hermana más en el Cielo, pero a la vez con el dolor de que hemos perdido a una Misionera de 63 años, cuya vida fue truncada por un accidente vehicular, en la provincia de La Rioja, camino a San Rafael a donde se dirigía con la comunidad de Antofagasta de la Sierra, para nuestro encuentro fraterno anual.

Madre María Teodora MJVV, Mariana Antialón Quispe, nació en Chincha, departamento Ica, Perú, el 05 de julio de 1956. Pronto su familia se trasladó a vivir a la provincia de Cañete, Lima, donde transcurrió su niñez y juventud. A los 22 años ingresó a nuestra Congregación.

El tiempo de su formación lo realizó en nuestro Convento Cenáculo, donde como Novicia se destacó por su docilidad y generosidad. Idónea en su vida religiosa emitió los primeros Votos el 13 de mayo de 1981 y los sagrados Votos perpetuos el 13 de mayo de 1987.

Viéndola apta para las misiones pronto fue enviada a trabajar en algunos Patmos del Perú y en 1993 fue enviada a trabajar en Argentina, en donde desplegó su labor de buena misionera la mayor parte de su vida.

El 31 de diciembre de 2019, en San Rafael, esperábamos a todas nuestras comunidades de Argentina con una alegre bienvenida. A las 8.00 horas una llamada telefónica de una de nuestras Hermanas, quien nos daba datos del accidente acaecido hacía media hora en el lugar arriba indicado cambio nuestros ánimos. La alegría se trocó en dolor y preocupación y nos unió, para iniciar con prontitud una tramitación desconocida para nosotras, pues es la primera Hermana que muere en el extranjero. Y para preparar el Convento y recibir a nuestra Hermana difunta.

La ayuda de Dios no se hizo esperar a través del Obispo, del Sacerdote del lugar, de algunas autoridades y personas que hicieron posible que el cadáver fuera trasladado al día siguiente, cosa que humanamente era imposible, según nos dijeron, por ser vísperas del Ano Nuevo 2020.

¿Qué decir? Todo se llevó a cabo bien. Debo añadir, que parecía que Dios ya recompensaba a su Misionera, pues, recibimos todas las ayudas que necesitábamos, y por otro lado las muchas condolencias de la gente con los recuerdos y detalles de las personas ayudadas por Madre Teodora eran reconfortantes.

Con los ángeles podemos cantar: ¡Aleluya, aleluya, aleluya! Alegrémonos y regocijémonos, han llegado las Bodas del Cordero y su Esposa se ha engalanado. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Su Hermana en Cristo

Madre María Jacinta MJVV

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *