SOMOS DE JESÚS VERBO

Monseñor Federico Kaiser Depel  Fundador de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima escribió varios libros bíblicos de carácter pastoral con profundidad, sencillez y fidelidad al Magisterio Eclesiástico.

Tengo el agrado y la gran alegría de empezar a comentárselos comenzando por el mayor de ellos:  “El Mensaje Bíblico”.Este libro salió en dos tomos en su última edición el año 2011 y actualmente está a la venta. Es una ayuda para quienes guían círculos bíblicos, preparan homilías, son “autodidactas” en la Sagrada Biblia, etc.

Para iniciar, utilizo brevemente las mismas palabras que su Eminencia, el Señor Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne usa al final de la presentación de éste comentario completo a las Sagradas Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento. Dice el Señor Cardenal:  “Tiene el lector en sus manos un libro que facilita el diálogo con Dios, quien nos habla por medio de su Palabra, la cual debe ser interpretada rectamente y vivida fielmente. Un libro que nos ayuda a estar nutridos “con las palabras de la fe y de la buena doctrina” (1 Tim 4,6) que se beberán ante todo de las Sagradas Escrituras”.
Hoy vivimos la influencia de culturas muy diversas a nuestra cultura. Y todos debemos  sentirnos  responsables  de  cultivar en  nosotros  la  cultura del discernimiento. Progresar en la cultura actual es para muchos copiar todas las cosas y en todos los campos lo que viene de afuera, aun contra la moral. Y entonces vivimos en la cultura del caos, la violencia de cada día, producto de una mentalidad ¡inhumana! Que el Espíritu Santo, que inspiró a los Escritores sagrados,  nos ayude a optar por la cultura del orden, de la paz y la verdadera felicidad.

LA MENTALIDAD SEMITICA
I. Su ausencia de nuestra cultura
Nuestra cultura occidental brota de tres raíces: de la cultura semítica con su genio religioso, la griega con su genio filosófico, y la romana con su genio jurídico. Ellas han obrado, cooperado, y han producido nuestra cultura.
Lo hicieron decisivamente por medio de sus llamados clásicos, e.d., de sus escritores más eminentes, que ofrecieron al occidente las riquezas y fuerzas formativas de sus culturas.
La cultura nuestra, así alimentada, se desarrolló y creció, llegando a su cumbre en el siglo XIII. Entonces comenzó a imponerse la corriente espiritual del Renacimiento. El interés y entusiasmo cultural se fijó más y más y al fin casi exclusivamente en los clásicos griegos y romanos, quedando por poco olvidados los clásicos semitas, de cuyas obra la Biblia es la colección más egregia. Nuestra raíz cultural semítica quedó como amputada. Con esto resultó nuestra cultura occidental mutilada y su espíritu convertido en un pobre tullido.
Cortados, pues, de la cultura y el genio semítico, que tan poderosamente habían nutrido nuestro genio religioso, ¿nos podemos admirar, de que el hombre occidental haya perdido en medida enorme su genio, su talento, hasta su capacidad religiosa? Nos hallamos desnutridos de sabiduría y cultura e hipertróficos de ciencia, civilización y técnica. ¿Aquel “humanismo” renacentista no nos ha conducido a un “inhumanismo” como sólo el tiempo nuestro lo ha conocido? Pensemos en el nazismo y comunismo, terrorismo, etc.
“El pecado está prácticamente ausente de la vida del humanismo” (Moeller); y éste es ya un rasgo inhumano. Es este inhumano humanismo que nos ha formado a todos nosotros, el que ha producido a los Marx, Stalin, Hitler, etc. En los Gimnasios de Europa (instrucción media de 9 años) hemos leído y estudiado una docena de clásicos griego y latinos, pero ¡ni un solo libro bíblico! Así conocíamos las correrías de Ulises, pero no los viajes misionales de san Pablo. Sabíamos mucho de Atenas y el templo de Atenea, con sus famosos propileos; mas nada nos enseñaron de Jerusalén, el templo de Yahvé y sus magníficos pórticos”. Es preciso reeducar al clero para que piense según el sentido bíblico (Moeller). ¿Sólo al clero? A él primero, sí. Porque es costumbre muy generalizada que los sacerdotes “utilizan los textos de la Escritura tan sólo a título de prueba de una tesis propuesta racionalmente” (Moeller) y a menudo de hipótesis basada en pura fantasía y en contradicciones a dogmas. Todos debemos aprender y enseñar no cómo servirnos de la Palabra, sino ¡cómo servirle a ella! Por esto tenemos primero que conocerla de veras.
¡Volvamos, pues, a nuestros clásicos bíblicos! Redescubramos la mentalidad semítica Es esta una vía, probablemente la única, para comunicarnos y conectar nuestra mente de nuevo con esa raíz religioso-cultural nuestra, perdida para nosotros por la asfixia renacentista que nos la robó. Con traducciones de la Biblia “sencillas y modernas” no se remedia el mal como la tisis no se cura con caramelos. Volviendo a la Biblia asimilándonos en alguna medida la mentalidad semítica, podemos recuperar; por lo menos la capacidad, tal vez el talento y genio religioso, que tanta falta nos hace a los hombres de la cultura occidental, mutilada y falsificada por estar incompleta.
¡Nos falta una de las raíces de nuestra cultura occidental!
Federico Kaiser, MSC. El Mensaje Bíblico p.17